HISTORIAS DESTACADAS

La homosexualidad es un fenómeno!

Responsable de nota:
octubre 25, 2019 | Sección: ciencia & tecs cultura destacado | Artículos sobre: revisión de tradiciones, textos, teorías e hipótesis que se relacionan con cuestiones del comportamiento humano colectivo e individual
La homosexualidad es un fenómeno!

Así es, la homosexualidad es un fenómeno… un fenómeno natural, así como la síntesis de proteínas a partir del ADN, la lactancia materna, el cáncer, y así como la vida y la muerte.

Entendamos una cosa antes de continuar: el ser humano es un animal naturalmente social, es decir, la selección natural fue moldeando al orden de los primates hasta llegar a nuestras especies antepasadas (me refiero a la población homo erectus, neanderthalensis, homo hábilis, et cétera) hasta culminar en una población homo sapiens sapiens como la que conocemos hoy en día, es decir, la única parte de la población que sobrevivió luego del proceso eterno de la selección natural es la que por mutaciones resultó, al ser la más socialmente apta, sobrevivir hasta nuestros días. Esto anterior lo menciono para poder justificar la siguiente premisa: la especie humana es naturalmente social.

Dicho lo anterior, me atrevo a confirmar mi creencia de que toda manifestación social es un fenómeno natural en sí mismo, por lo cual, quiero compartir la idea central de este artículo la cual es confirmar que tanto la heterosexualidad como la homosexualidad son fenómenos de orden natural, sea por cuestiones con su origen en un suceso meramente biológico como también un suceso meramente social; aunque claro, debemos recordar que al no ser un tema crucial dentro de una sociedad funcional aquello de la heterosexualidad o bien la homosexualidad, sino meramente de una situación fortuita que no llega a ser un impedimento para el desarrollo saludable de una población bien balanceada entonces la ciencia no puede detenerse de manera obsesiva a desentrañar sus causas últimas, y de esa manera poder predecir y manipular si esos rasgos de preferencias sexuales se manifestarán con porcentajes mayoritariamente genéticos, estructurales, funcionales o bien por dinámicas sociales.

foto por Russ Bridges

En muchas especies animales podemos encontrar comportamientos heterosexuales como también homosexuales, por lo cual no debería extrañarnos que la raza humana al ser también una especie animal muestre estos comportamientos en cantidades proporcionales según los diferentes contextos que acontezcan en nuestras vidas dentro de nuestra vasta sociedad humana.


La homosexualidad como fenómeno social normal

Hay veces en las que, así como por ejemplo las prácticas heterosexuales suelen convertirse en el canon o la moda en ciertas poblaciones, las prácticas homosexuales han prevalecido como canon. Como ejemplo claro de esto podemos citar la Grecia antigua. Una teoría menciona que tras la caída de la cultura minóica en Creta y la conquista de estos territorios por el pueblo Dorio que aplaudían las costumbres que hoy denominaríamos homosexuales (puesto que por claras razones en sus tiempos estas costumbres simplemente eran las hegemónicas, la normalidad vaya), entonces al convertirse en un pueblo dominante de ahí que una vasta mayoría de las ciudades de la Grecia Clásica que conocemos abrazaran estas costumbres.

¡Como lo he mencionado antes, tiene que haber una clara diferenciación entre una especie de Carnaval de Orgullo LGBTTTQ y la Grecia Antigua! No significa que no hubiera ciertas regulaciones en ciudades estado como Atenas o Esparta al respecto. De hecho mientras no existía una palabra para denominar tal cual «relaciones homosexuales», sí existían conceptos para denominar relaciones vergonzosas y relaciones saludables. Por mencionar decir, el que un hombre permitiera a otros hombre pentetrarle analmente, tomando un rol pasivo, le convertía inmediatamente en una persona que de no demostrar lo contrario con respecto a haber sido penetrado, no podría contender a cargos públicos (los cuales eran una fuente, si no es que la única dentro de la sociedad tan orgullosa de sus leyes como lo era la Grecia Antigua) puesto que se desconfiaba de personas «pasivas» que fueran a resultar pasivas tambien al momento de desempeñar responsabilidades estatales de su ciudad, por lo cual había formas aceptables de llevar una relación sexual por ejemplo siendo penetrado entre las piernas y solamente por un profesor o maestro de rango más alto, lo cual le convertía en un estudiante o protegido por lo cual no era mal visto que llevara una relación sentimental de confianza junto con su relación intelectual de desarrollo como ciudadano ejemplar. Por otro lado, esta «homosexualidad» normativa no aplicaba para las mujeres, ellas debían casarse y permanecer en casa para cumplir los deseos de sus parejas masculinas, pero no gozaban de estas libertades de decisión puesto que se les consideraba en general como una contraparte menos brillante o valiosa que el macho de la especie.

En Japón también se hallan registros sobre prácticas bien vistas dentro de la aristocracia y posteriormente puesta de moda entre los círculos comerciales. El nanshoku era una denominación para prácticas homosexuales, entre hombres, donde el pupilo tomaba un rol pasivo dentro de una relación de aprendizaje con un mayor el cual tomaría el rol activo.

En el caso de esta práctica, su declive parece haber tenido que ver no con una cuestión moralista sino con el hecho de que al pasar de las clases militares y aristócratas a la nueva clase social que formaron los comerciantes, la práctica se difundió demasiado y comenzó a propiciar una ola de prostitución demasiado numerosa por lo cual el Estado se vió en la necesidad de penalizar esta práctica por completo.

La homosexualidad como un fenómeno social negativo

Así es, toda virtud parece tener su vicio, y es de esta manera que hay momentos históricos en los que cualquier contexto puede orillar a formas de adaptabilidad retorcidas que más que beneficiar a la población, la lastiman, corrompen y orientan al fracaso.

En medio oriente se ha gestado un fenómeno, debido a la inaccesibilidad de las mujeres por cuestiones de regulación político-fanático-religiosa (no estoy insinuando que el Islam sea en sí una especie de secta torcida, para nada, me refiero que al igual que cualquier creencia, es propensa a interpretaciones torcidas por intereses de control más que una intención humana de búsqueda introspectiva o espiritual), en la cual los altos cargos políticos, policiales y militares de la zona han virado a una práctica que si no me equivoco tiene raíz en una expresión cultural más antigua de la zona que sólo se trataba de una especie de representación dramática como la del teatro kabuki japonés pero que no incluía forzosamente la prostitución, pero que aunado con dicha inaccesibilidad de las mujeres, como el sentido común que se ha generalizado en esos territorios de que la mujer es un ser inferior con el que no se puede disfrutar sino por medio de su esclavitud y servilismo silencioso, se ha tornado en una práctica sumamente difundida en la cual la homosexualidad masculina parece haberse convertido en una válvula de escape conductual a manera de adaptación social a las estructuras altamente pervertidas por un medio hostil hundido en guerras y actividad militar desde hace ya muchos años. Estoy hablando del los Bacha Bazi, traducido como «niños danzantes» que no solo bailan para eventos de puros hombres mayores, sino que esta práctica culmina con la prostitución de estos niños con adultos mayores, como ya mencione antes de altos rangos militares, policiales y políticos que no chistan de hacer uso de estos jóvenes para luego secuestrarlos, pelearse por ellos provocando que a veces mueran en el fuego cruzado por esos pleitos, deshaciéndose de ellos cuando ya no les satisfacen o para ocultar evidencias entre muchos otros abusos que son mejor contados en el documental que anexo a continuación.

De la misma manera que con los Bacha Bazi existe un fenómeno social de abusos sexuales, generalmente de corte pederasta homosexual masculino, que se gesta muy profundo dentro de las iglesias católicas de todo el mundo y que pareciera tener un origen similar de adaptación al contexto: la imposibilidad de acceder a una pareja consensuada del sexo opuesto lleva a estas personas que se denominan sacerdotes (sea cual sea el rango dentro de sus líneas) a de alguna manera justificarse el sostener relaciones sexuales con menores de edad en el ámbito de sus creencias tergiversadas, porque insisto, no son los preceptos originales, por más estrictos o violentadores de otras maneras que estos puedan llegar a ser; por ejemplo el machismo que el Antiguo Testamento fomenta, pero que se aligera en el Nuevo Testamento al Jesús ser protector directo de gente humilde incluyendo prostitutas, y bueno digo se aligera porque sigue solicitando otras situaciones bastante dirigidas a la sumisión de la mujer, pero en fin.

Como conclusión, el fenómeno natural de la heterosexualidad o bien de la homosexualidad no aparece con alguna etiqueta moral que denote su bondad o maldad de origen, se trata simplemente de una expresión de la naturaleza. No son sino los contextos bajo los cuales estas expresiones aparecen las cuales pueden acarrear daños y entorpecer muchos procesos dentro de sus grupos, digamos problemas de justicia, daños psicológicos, abusos de confianza, y un largo et cétera innecesario para el desarrollo normal de un grupo humano, o bien contribuir al desarrollo normal, no necesariamente «mejorarlo» por así decirlo, sino a mantener un estado de salud estable en la población, pues como lo dije antes, mientras una conducta, costumbre o tradición no se convierta en una manera negativa de afectar la salud física, emocional o mental, no es necesario obsesionarse con encontrar posibles problemas a futuro o causas de origen que atenten teóricamente con la estabilidad de esas personas, grupos o comunidades (ya sean organizadas por su libertad de asociación o bien aisladas en su libertad de acción dentro de lo individual) que lleven a cabo en sus vidas del día a día.


palabras clave de la entrada:

historias relacionadas